No sé si estará detrás de todo esto la curia romana (que hoy día con las noticias ya no sabe uno a que atenerse), pero la cuestión es que técnicos del Departamento de Investigación Química y Veterinaria en Stuttgart han descubierto en un muestreo sobre productos de mayor venta en máquinas expendedoras en grandes almacenes y farmacias, que en algunas de las marcas de preservativos investigadas se aprecian «incluso cantidades muy considerables» de nitrosaminas, un componente que al parecer puede provocar el desarrollo de procesos cancerígenos, según explicó el director de los laboratorios, Werner Altkofer.