Bueno, ya estamos asentados de nuevo. Acabamos por fin el traslado de una población a otra.
Aunque a decir verdad dentro de un año tendremos que realizar otro traslado, de nuevo los nervios, las prisas y no saber que tirar y que llevarse.

Supongo que el próximo será mucho mejor por que la ilusión de ir a una nueva vivienda siempre es superior a las contrariedades que puedan surgir.

Se me ha hecho algo extraño el tener que abandonar el sitio donde hemos vivido los últimos diez años, puede sonar a topicazo pero es verdad que a uno le duele (a pesar de haber hecho un gran negocio vendiéndola). No puedes evitar el recordar las horas de trabajo extra que tuvimos que realizar S y yo para poder comprarla en su día, luego la ilusión de ‘vestirla’ e ir comprando todos aquellos muebles y artílugios necesarios para convivir en pareja… pero lo que más me duele es que esa siempre será la casa donde procreamos a nuestro hijo y donde vivió sus primeros dos años emocionalmente imborrables para todos.
En fin ya lo apuntaba al principio de esta anotación, supongo que en la próxima vivienda nos traerá otras sensaciones seguramente mejores pues todo se hace para mejorar nuestra calidad de vida.

Escuchando: 😀 A quién le importa de Alaska y Pegamoides