Más de 250 artistas e intelectuales condenan una “criminalización” de los ‘indignados’

Leido en La Vanguardia


Las declaraciones oportunistas y en caliente de Esperanza Aguirre en la Asamblea de Madrid («es un movimiento totalitario», vino a decir) lo certifican. Como lo fueron las primeras manifestaciones del presidente catalán, Artur Mas, acusando de forma nada matizada al 15-M de haber traspasado la línea roja, y, al día siguiente, tacharlos de ser pura y simple kale borroka. Preocupa el trazo grueso de estas críticas, sin distinguir entre quienes protagonizaron los condenables incidentes y el conjunto del 15-M, con una intención nada inocente de mezclarlo todo. Parece que había prisa en enterrar el movimiento. Poco importó que portavoces del propio 15-M se desligaran esa misma tarde de estos lamentables acontecimientos

Párrafos extraídos de Información

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Quiero manifestar las diez razones que a mi entender nos convocan a las manifestaciones de mañana a las que creo que no tenemos derecho a dejar de asistir aunque sea por un compromiso elemental de ciudadanía.

Bitácora de Carlos Carnicero

Nadie les tomó en serio hasta que el 15 de mayo empezaron por miles a levantar las manos y a tomar las plazas de media España. Si entonces nuestros dirigentes no entendieron nada, hoy siguen sin percatarse de que lo que está en marcha es un movimiento regeneracionista que por primera vez en la historia avanza de abajo a arriba, y que no sólo ha desenmascarado la gigantesca mentira en la que la crisis nos había instalado, sino que ha dado voz a una ciudadanía que, al fin, encuentra un cauce para decir basta.

Si algo sobra a sus demandas es sentido común: piden cosas tan revolucionarias como que se prohíban los rescates de bancos, que se eliminen las SICAV, que se aumente los impuestos a las grandes fortunas, que se sancione a los especuladores, que se reparta el trabajo para combatir el paro, que no se prolongue la edad de jubilación mientras el 50% de los jóvenes están desempleados, que la entrega de la vivienda sirva para saldar la hipoteca o que se expropie y se ponga en alquiler el stock de viviendas construidas y desocupadas. Pero también exigen que el Poder Judicial sea independiente y no esté politizado, que se destierre de la vida pública a los corruptos o que se deje de subvencionar a partidos y sindicatos.

Párrafos extraídos de El Confidencial