Básicamente, tomas la caja de zapatos, cubres su interior con pintura negra o un material oscuro adecuado, haces un agujero para instalar la lente de aumento, preparas una base compatible con tu smartphone de forma tal que lo mantenga con un perfil recto, y la colocas en el interior de la caja.

Luego es necesario bloquear/anular la orientación automática del smartphone, configurar el brillo de la pantalla al máximo, posicionarlo «de cabeza» en la base (la lente de aumento corregirá la imagen), iniciar la reproducción y calibrar la ubicación entre el smartphone y la lente, para después hacer lo mismo entre la caja de proyección y la pared. Apaga todas las luces, y ya tienes listo a tu proyector casero.

Via Neoteo