Menos mal que desde la gendarmería francesa han alertado a todas las naciones del mundo . Dos gendarmes del aeropuerto parisiense de Roissy-Charles de Gaulle colocaron el viernes pasado una sustancia explosiva en la maleta de un viajero, sin que éste supiera nada, dentro de la zona de equipajes ya facturados para que fuera detectada la macabra carga por sus perros policia, de hecho el incidente ha permitido descubrir que se utilizan tales procedimientos para entrenar a los perros encargados de la detección.

El paquete no llevaba detonador, por lo que se descarta el peligro de estallido. El problema es que estos explosivos dejan residuos en los objetos con los que entran en contacto (ropa, la propia maleta) y podrían ser detectados en controles posteriores y además se ignora cuál de los 80 o 90 vuelos que salieron del aeropuerto a esas horas se llevó en las bodegas el bulto con sorpresa.

Ni los chicos de la TIA lo hacen peor.

La noticia se ha extraído de El País (suscripción)